Hasta 20 porciento de la población tiene apnea de sueño, pero hasta 80% no lo sabe.

No me sorprende: luego de una operación de rodilla que me obligó a dormir boca arriba (y con el efecto post-intubación y anestesia), pasé varios días sin dormir pensando que el problema era el dolor de rodilla.

Eventualmente me di cuenta qué era lo que estaba sucediendo, y te soy sincero: quedé un tanto consternado.

¿Por qué?

Porque la apnea es un problema de salud con repercusiones bastante severas si no se trata a tiempo. Desde problemas cardiovasculares, diabetes, problemas hepáticos… y fatiga, que en sí misma puede ocasionar accidentes.

Pero tan pronto entendí que el tipo de apnea que yo tenía que ver con músculos que se relajaban demasiado, me dije «si es muscular, esto es algo que puedo cambiar por mi cuenta».

Pero antes de que darte una solución, un poco más de información relevante: 

Hay 3 tipos de apnea:

Apnea Central:

Este tipo de apnea sucede cuando el cerebro no envía la señal de respirar de forma sincronizada a los músculos encargados de hacerlo. 

Aunque hay muchas razones distintas que pueden ocasionar este tipo de apnea, la intención de este artículo no es que intentes diagnosticarte… esto es algo que merece una visita a un médico.

Apnea obstructiva:

Este artículo se centra primordialmente en la apnea que podemos tratar (o al menos reducir) con ejercicios, porque el problema viene primordialmente de lo que sucede a nivel de músculos (aunque hay otros factores que influyen también).

Apnea mixta o compleja:

Cuando ambos tipos de apnea se mezclan de algún modo. Más allá de lo que cubre este artículo. 

¿Por qué es tan común?

Parecería un error de diseño… ¿por qué tantos humanos tenemos este problema, en particular en la modernidad?

Esto es algo que aprendí del libro «Respira» de James Nestor: nuestra boca y mandíbula está cambiando considerablemente, en particular por una dieta mucho más blanda que la de nuestros antepasados.

No masticamos mucho… y a través de las generaciones, nuestra mandíbula ha ido «retrocediendo», y reduciendo el espacio para una respiración más fácil. Nos estamos convertiendo en los Pugs de los primates… 

Los ejercicios

Tomando en cuenta lo que te dije en el párrafo anterior, algo que no incluyo como ejercicios específicos un cambio simple pero no necesariamente fácil: Deja de triturar tanto las cosas, y busca comidas que requieran de más movimiento de la mandíbula (y tómate el tiempo de masticar, algo que no todos hacemos).

Los ejercicios no son una panacea, pero este estudio mostró una mejoría en un 50% de los participantes…