¿Más locos que las cabras?

Si has practicado yoga por suficiente tiempo, seguramente tienes una opinión al respecto. Unos piensan que este tipo de clases son una locura. Que no tienen nada que ver con el Yoga, y su tradición.

Puedo entender este punto. Los Yogis que desarrollaron el Yoga establecieron un sistema meditativo con el objetivo de iluminarnos. Una clase llena de cabras podría parecer lo más lejano a encontrar la serenidad absoluta dentro de nosotros. No «suena» yógico, según nuestros prejuicios.

Pero veamos el otro lado de la moneda: si la palabra Yoga significa unión, y estar rodeado de cabras te hace sentir más unido con la naturaleza, y por ende contigo mismo…. entonces es difícil encontrar razones para condenar la práctica… Cierto?

El problema que veo con este tipo de clases es que genera confusión. 

Quizás no hay tal cosa como «el verdadero Yoga».

Algunos cantan. Otros se sientan a meditar. Otros hacen meditación en movimiento, como posturas de Yoga.

Pero cantar con el propósito de sentirnos bien, y en compañía, por más terapéutico que sea, no es necesariamente Yoga.

Lo que define al Yoga no es solamente una sensación de más unión con la gente que nos rodea, o con la naturaleza. La unión de la que habla el Yoga es con la Consciencia Universal (o con Dios, si prefieres llamarle así).

Esta unión tiene una aspiración de trascendencia espiritual. Por eso el canto Yógico usa mantras o palabras de índole espiritual, y su repetición constante nos ayuda a entrar en ese estado meditativo.

Las cabras, en una clase, tienen la tendencia de distraernos. Ni estamos con las cabras, ni estamos con nuestro cuerpo… y este tipo de práctica distraída es contraproducente.

Pero si en vez de intentar practicar posturas de Yoga en grupo, la práctica consistiera de estar con las cabras, totalmente presentes con ellas, buscando conectar con ellas, me puedo imaginar que sería más fácil entrar en el tipo de estados meditativos, y llenos de amor.

Esto quizás sea un «Yoga con Cabras» más relacionado con el objetivo final del Yoga.

Y tú… qué piensas?

Ponlo abajo, te prometo que leo cada comentario 🙂