El concepto de Drishti (literalmente «mirada») es común en las clases de Ashtanga Vinyasa Yoga. Tiene dos intenciones:

1) Concentrar la atención: Particularmente importante en una clase de Yoga grupal, en la que nuestra mirada lleva a nuestra mente a lugares… poco espirituales 🙂

2) Posicionar la cabeza (y el cuello): la mirada es una excelente «palanca» para mover al cuello.

Esa última es la que a veces trae problemas…

 

Limitaciones naturales del cuello

 
Aunque cada cuello es único, la mayoría de los humanos estamos diseñados para moverlo libremente en prácticamente todas las direcciones.
 
Pero hay un tipo de movimiento que produce incomodidad o dolor en una buena parte de la población: la extensión + giro o lateralización. 
 
Si te fijas en la foto abajo, cuando el cuello va hacia atrás, se reduce el espacio entre las partes de las vértebras que hacen «encaje». Si además lateralizas o giras al cuello… reduces más todavía el espacio.

(T. Krishnamacharya, cuando enseñaba a Pattabi Jois)

Y si te fijas en la foto de abajo, en varias posturas es común que los profesores te indiquen hacer movimientos que mezclan extensión y giro.

Si agregas la tensión que ocurre al cargar el peso… se vuelve incómodo para muchos alumnos.

Eso no quiere decir que no es una buena idea generar movilidad en todas las direcciones, al fin y al cabo, se supone que el cuello debería poder rotar en todas direcciones sin problemas. Pero… 

Sugerencias para el Drishti

Me parece ideal que uses tu mirada de un modo consciente para ayudarte a concentrar la mente.

Si el cuello no se siente cómodo… mira a otro lado. No vale la pena salir con más tensión del cuello, solo para lograr una forma que algún yogui pensaba era la ideal para tu cuerpo.

Por mi parte, creo que cerrar los ojos es una alternativa perfectamente aceptable. Incluso a veces mirar a un espejo, si lo tienes disponible, es una forma de corroborar que lo que sientes y crees está sucediendo es real. 

Para fortalecer al cuello, es perfectamente aceptable (y efectivo) el colocar tu mirada en la misma dirección que tu pecho, mientras desafías a los músculos con el peso de la cabeza.

Por ejemplo, una versión de las posturas de arriba, que fortalece el lado del cuello más cercano al techo: 

Fíjate en el resultado de mirar a donde miras… y luego decide con discernimiento.

Con cariño,

Mijael