El Yoga es una ciencia?

Si has estado en mi blog, quizás te hayas topado con mi post de “Qué es Ashtanga Yoga”.

Ese blog fue publicado en “Recovering Yogi”, y tiene más de 50 comentarios!

Algunas personas estaban ofendidas.

El punto primordial de mi artículo era que muchas de las cosas que se dicen del Yoga no han sido estudiadas.

No ayudamos al Yoga haciendo declaraciones científicas en su nombre, cuando realmente no tenemos idea si son ciertas o no.

Uno de los comentarios de la gente que estaba molesta fue muy interesante. Jon Janaka comentó que los “Pramanas” o fuentes de conocimiento mencionados en los Yoga Sutras, eran formas de conocimiento científico.

Estas fuentes son:

Pratyaksha: evidencia que podemos observar directamente.

Anumana: análisis de esta evidencia.

Agama: transmisión de lo aprendido (testimonio).

Aunque Patanjali no explica si es necesario aplicar a las tres fuentes al mismo tiempo para saber si algo es “cierto”, podríamos darle el beneficio de la duda…

Pero incluso si consideramos la forma más rigurosa de aplicar estas tres fuentes de conocimiento, hay varios problemas con cada una de ellas:

a)      Nuestra mente subjetiva cambia nuestra percepción y nuestro análisis. Es por eso que la ciencia busca cosas que podamos medir de algún modo reproducible.

b)      En la antigüedad sufrían el mismo problema que hoy en día: la gente repite “verdades” escritas por “expertos” y “autoridades”, sin analizar o verificar los fundamentos.

Al menos hoy en día tenemos la capacidad de divulgación científica (a través de periodismo científico y revistas especializadas)  que pueda ser criticada por expertos. La constante auto-crítica de la comunidad científica hace al proceso mucho más riguroso que lo que podrían acceder en la India centenas de años atrás.

Con todo esto quiero decir que es difícil para un científico aceptar al Yoga como una ciencia.

Pero quizás hay ciertos aspectos del Yoga que sí son científicos, en su propia forma. Hay ciertas cosas que la ciencia no puede medir hoy en día.

El hecho de que no podamos medirlo no quiere decir que no existe. Quizás por eso científicos como Einstein pueden ser  espirituales sin contradicciones. 
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Y la investigación de nuestro universo interior quizás sea el territorio que la ciencia nunca pueda navegar. Y si eso es cierto, la “investigación científica” de nuestro interior la debemos hacer cada uno de nosotros.

Y si queremos acercarnos a la ciencia debemos hacerlo con paciencia y constancia. Sin dogmas.

Metódicamente. Objetivamente. Compartiendo nuestros hallazgos y comparándolos con los de otras personas.

Así que el Yoga quizás sea una ciencia. Pero no del mismo tipo al que el mundo moderno está acostumbrado a ver…

Por una práctica inteligente,

Mijael