Mucha gente me pregunta acerca de remedios homeopáticos.

Usualmente no sé qué contestar, porque no quiero herir sensibilidades.

¿Qué sucede si te digo que no creo en ellos?

Como profesor de Yoga, generalmente la gente asume que no me gustan las medicinas convencionales, y prefiero las naturales.

Eso es más o menos cierto.

Empecemos por el principio… 

Los inicios de la homeopatía

Samuel Hahnemann

Dr. Samuel Hahnemann

El padre de la homeopatía, el Dr. Samuel Hahnemann, no estaba muy convencido de que la medicina de su tiempo fuese muy efectiva.

Haber nacido en 1755 implicaba que la medicina “moderna” usaba sanguijuelas para calmar la fiebre, morfina, codeína y heroína para calmar a los niños, y mercurio para ayudarte a ir al baño.

Por lo tanto, no culpo a este doctor alemán por no estar muy impresionado con los avances de la medicina de su tiempo.

Pero su “método científico” para avanzar a la medicina no fue muy riguroso.

En 1790, Hahnemann tragó polvo que venía de un árbol de quina, que se utilizaba en ese entonces como un remedio para la Malaria.

Hahnemann desarrolló una fiebre después de consumir este polvo –y esto lo llevó a la primera conclusión fundamental: 

“las medicinas que ayudan a los enfermos, traen los mismos síntomas de la enfermedad que curan, en la gente sana.”

La siguiente conclusión “lógica”:

“las substancias que producen un síntoma en la gente sana, sirven para sanar ese síntoma o la enfermedad que lo genera.”

De allí viene el nombre: homeopatía significa “misma dolencia”.

Pero esto no es el fin de la “racionalización”. 

Los ingredientes, aseveraba el doctor, debían pasar por un proceso de “Potenciación”: mientras más pequeña la dosis, más poderosa la substancia. 

Vale la pena mencionar que los doctores de su época todavía no sabían que los virus y las bacterias ocasionaban las enfermedades, y el Dr. Hahnemann se adhería a la teoría prevaleciente de la época:

Las miasmas, o emanaciones fétidas del agua y el suelo, ocasionaban las enfermedades. 

Sus medicinas estaban diseñadas para combatir estos miasmas, de los cuales, por ejemplo, el miasma de la “psora”, que ocasionaba síntomas de picazón, era la causa de enfermedades como la epilepsia, el cáncer, la sordera y las cataratas (ref).

Espero entiendas ahora por qué uso las “comillas” cuando hablo de lógica y racionalización…

Si alguien te tratara de convencer de que un médico con estas ideas desarrolló una nueva medicina -no tendrías un poco de dudas de su efectividad?

¿Cómo se hace un remedio homeopático?

La substancia escogida por el homeópata, debe ser diluida y agitada vigorosamente con 10 golpes fuertes contra un cuerpo elástico para lograr el resultado. Esto puede ser simplemente un libro encuadernado en cuero. (ref)

¿Qué tanto debían diluirse las substancias?

La dilución preferida de Hahnemann era 30C –que significa 10-60. 

Esto significa dos billones de dosis por segundo, a seis billones de persona, por 4 billones de año, para que una sola molécula del material le llegue a un paciente. 

¿Leíste bien eso? Seguro que no lo quieres leer de nuevo?

El resultado es simple: casi todas las medicinas homeopáticas carecen de moléculas (sí, moléculas) de los ingredientes que se supone deberían de ayudarte. 

O sea: son pura agua y azúcar.

Según la homeopatía, esto no es un problema. El agua en las píldoras retiene una “memoria” de la substancia que en algún momento estaba presente en el proceso de dilución.

Cuando me encuentro con un argumento como este, no puedo discutirlo. ¿Quién sabe, de repente hay algo de magia en todo esto? 

Aún así –no es imposible demostrar si en efecto estos medicamentos funcionan.

La medicina ha avanzado mucho en estos 200 años. 

¿Hay evidencia de la efectividad de la homeopatía?

Si me conoces, sabes que aprecio mucho a la ciencia. 

No es perfecta, pero creo que es lo mejor que tenemos para aproximarnos a la verdad de cómo funciona el universo, al menos el que podemos observar.

Y a pesar de que los científicos prefieren probar medicinas con substancias que pueden medir y luego estudiar cómo trabajan en el cuerpo, sí han al menos comparado remedios homeopáticos con placebos.

Los resultados no son alentadores.

Hay varios “meta-análisis” (o sea, revisiones de toda la evidencia científica de un tema en particular) en el tema. Ninguno publicado en un diario científico reconocido ha reconocido la efectividad de la homeopatía.

Por ejemplo: este meta-análisis revisó 110 estudios de medicinas homeopáticas vs. 110 de medicinas “convencionales”.

La conclusión: cuando se toman en cuenta los sesgos de los estudios publicados hasta ahora, la evidencia de efectos específicos de la homeopatía es débil, no así con remedios convencionales. 

Esto es compatible con la noción de que los efectos que se han encontrado en los estudios clínicos hasta ahora, han sido un efecto placebo.

Críticas

En una carta abierta al editor del “The Lancet”, el diario que publicó el meta-análisis antes mencionado, la Asociación Suiza de Doctores Homeopáticos describió al estudio como injusto.

Una de las críticas más importantes: la homeopatía no puede practicarse de un modo “estandarizado”, requiere de un experto que pueda evaluar la totalidad de los síntomas y señales para poder prescribir la fórmula adecuada.

Si eso es cierto, entonces no tendría sentido comprar remedios homeopáticos en la farmacia o por internet, porque no tendrías la ayuda del médico homeópata. 

Pero antes de que vayas a un homeópata, considera lo siguiente: los estudios que muestran efectos “positivos” de la homeopatía, además de casi siempre tener sesgos inherentes por ser realizados por parte de la industria de la homeopatía, tienen uno de dos problemas:

a) Tienen muestras muy pequeñas.

Esto no es confiable por un problema de estadísticas llamado “regresión a la media”.

Este ejemplo lo ilustra bien: si lanzo una moneda diez veces solamente, es probable que salga muchas más veces de un lado que del otro. Esto no demuestra nada

Tengo que lanzar la moneda muchas más veces para encontrar lo que eventualmente sucede: la moneda cae 50% de las veces de un lado y del otro, pero es posible que tenga que lanzarla cientos de veces hasta encontrar el verdadero resultado.

Esto explica por qué es tan fácil que los estudios realizados con pocas personas muestren resultados que no necesariamente explican la realidad.

b) No comparan con placebos.

El efecto del placebo puede dar resultados increíbles. Dependiendo de lo que estás estudiando, a veces puedes ver más de un 50% de mejoría en más del 50% de la población!

Es por eso que el “estándar de oro” de la ciencia son los estudios de doble ciego, en donde ni los participantes ni los investigadores saben quién es el grupo control. 

Esto evita el sesgo del investigador, y permite entender dónde opera el efecto placebo.

Conclusión

Hace muchos años yo mismo usé en un par de ocasiones un remedio homeopático, y estaba convencido de que había hecho que mis resfriados fueran más cortos o menos intensos.

¿Qué demuestra esto?

Nada. ¿O quizás el hecho de que a veces vemos lo que queremos ver?

Hoy en día, tomando en cuenta lo que sé del origen de la homeopatía, de su metodología, y el hecho de que todavía no he visto evidencia de que funcionan más allá del efecto placebo…

Ya no puedo justificar usar mi dinero en este tipo de medicamentos.

Es posible que la ciencia todavía no haya encontrado una forma de estudiar a la homeopatía, y que en algún momento podamos encontrar que sí es efectiva, al menos para algunas condiciones.

Hasta ese momento, no puedo recomendarlos de buena fe, incluso si no presentan ningún riesgo. Prefiero recomendarte algo que haya probado algún tipo de efecto, o que al menos tenga una lógica más sólida que lo sostenga.

Por favor espero entiendas mi intención no es criticarte con este artículo. 

Si tú crees en ellos y te funcionan, no necesitas mi permiso para continuar usándolos y creyendo en ellos.

Cada loco con su tema 🙂

Un abrazo,
Mijael