Cuando piensas en yoga, probablemente imaginas una sala llena de esterillas, posturas impresionantes y flexibilidad inalcanzable (o al menos eso es lo que a veces podemos inferir en Instagram).
Es natural. En Occidente, el yoga se ha convertido principalmente en una práctica física.
Pero en su esencia, el yoga no se trata de cuántos grados giras tu torso en una torsión. Yoga significa «unión», y su propósito principal es ayudarnos a buscar la iluminación, ese estado de completa integración con la consciencia pura.
Ojo: no propondré meditación.
¿Cinco Yogas?
Históricamente, se consideran cinco tipos principales de yoga (hay más):
- Bhakti Yoga: El yoga de la devoción y el amor hacia lo divino.
- Jnana Yoga: El yoga del conocimiento y la introspección filosófica.
- Raja Yoga: El yoga de la meditación y el control mental (el más asociado a los Yoga Sutras).
- Hatha Yoga: El yoga físico, lo que hoy conocemos como «hacer posturas».
- Karma Yoga: El yoga de la acción.
Que conste, esta es una simplificación de conceptos que abarcan, cada uno, varios tomos enciclopédicos.
Como puedes ver, todos terminan en la misma palabra, que determina el objetivo: Yoga (unión), o percibir y actuar como si estamos unidos con la Consciencia Universal.
Mientras los otros pueden requerir tiempo, intereses o habilidades específicas, el Karma Yoga es para todos, todo el tiempo.
Esto lo hace Universal.
No te exige esterillas, ni posturas que quizás no quieres hacer (Hatha), ni que cantes mantras en un templo (Bhakti). No necesitas años de práctica meditativa o de estudio de libros filosóficos. Que conste, esas actividades pueden ayudar un montón.
Pero para practicar Karma Yoga sólo necesitas la disposición de observar tus acciones, alinear tus intenciones y vivir con integridad.
“Sólo necesitas”, como si fuera facilito 😂 .
Yo sé, no es tan fácil. Exploremos un poco más.
Por qué lo considero el más importante
La palabra Karma viene de la raíz “Kri” que significa simplemente acción.
Aunque he visto este concepto traducido generalmente como “El yoga de las buenas acciones”, o de “acciones desinteresadas”, en realidad, creo que esta definición de Karma Yoga es más completa:
Conectándonos con todo el Universo.
Cuando haces algo por amor, o porque consideras que es una acción bondadosa, justa, apropiada, no necesitas nada a cambio. Este tipo de acción nos invita a considerar que el acto es en sí mismo la recompensa.
Cuando luce como verdadera generosidad en acción, esto tiene muchos beneficios psicológicos documentados en distintos estudios científicos, desde reducir la mortalidad, hasta hacernos más felices.
Espiritualmente, este tipo de acciones nos ayudan a sentir que nuestra vida tiene más significado, y mayor conexión con la gente que nos rodea.
El actuar como si mi prójimo es uno conmigo mismo me conecta con todo el universo, pero en vez de hacerlo desde el pensamiento, la meditación o el canto, lo llevamos a la acción.
Pero…
Libre de expectativas
Imagínate que le das dinero a alguien que te mendigaba en la calle “para comprar comida”, y en vez compra alcohol y cigarrillos. Tu acción, en vez de ayudar, parece haber hecho daño.
¿Quizás no se sienta muy bien, verdad?
O que alguien con suficiente dinero dona una casa para una familia, pero la casa se quema a la semana de haberla estrenado. ¿Qué decepción, cierto?
Estos dos son ejemplos de actos de caridad que no necesariamente nos permiten sentir el efecto verdadero del Karma Yoga.
Libre de expectativas implica entonces dos cosas: una acción sin esperar nada a cambio (que te hace sentir conexión con el todo), y a la que no le importe el resultado que tenga (que te invita al desapego, ya que solo tienes control sobre tus acciones, no sobre sus resultados).
Libre de ego
Aquí es donde las cosas se complican, y la razón por la que digo que es elusivo.
El principio detrás del Karma Yoga es que nuestras acciones deben surgir desde un lugar de consciencia pura, no del ego, el orgullo o los apegos. Pero… ¿cómo saber si estamos siendo realmente honestos con nosotros mismos?
La historia del yoga (y de otras tradiciones espirituales), ofrece demasiados ejemplos de maestros como Chogyam Trungpa, venerado por sus enseñanzas y, al mismo tiempo, criticado por su comportamiento antisocial.
Trungpa justificaba sus acciones, incluso las más cuestionables, diciendo que estaban más allá de la dualidad y el reproche. ¿Estaba iluminado? ¿Se engañaba a sí mismo?
Es un recordatorio incómodo pero necesario: incluso aquellos con prácticas espirituales avanzadas pueden caer en trampas de autojustificación. Por eso, la práctica de Karma Yoga requiere una humildad constante.
Necesitamos preguntarnos:
- ¿De dónde surge esta acción?
- ¿Estoy siendo honesto conmigo mismo?
- ¿Cómo afectará esto a los demás?
La paradoja de Karma Yoga es que, aunque suena simple —»actúa con pureza y sin ego»— es una tarea monumental, que con frecuencia requiere de chequear con otras personas con criterio objetivo que puedan ayudarnos a vernos a nosotros mismos con una perspectiva más imparcial.
¿Es fácil? No.
¿Imperativo para quienes quieren vivir una vida espiritual?
Absolutamente.
Si logras acercarte siquiera un poco a esta práctica, el impacto trasciende cualquier pose de yoga perfectamente ejecutada. Tu vida cotidiana, tus relaciones y tu manera de caminar por el mundo se convierten en una expresión de yoga.
Cómo practicarlo:
En mi opinión, no es necesario librarnos por completo de expectativas para que este tipo de Yoga sea efectivo, del mismo modo que no es necesario liberarnos de pensamientos cuando meditamos para que esa práctica tenga amplios beneficios.
Podemos observar nuestras expectativas (y los sentimientos que producen), y al hacerlo, reconocer la forma en que nuestro ego juega un papel importante en nuestras acciones.
Ese reconocimiento del ego y sus expectativas nos ayuda a liberarnos aunque sea un poco de sus garras. Nos permite preguntarnos más seguido “qué es lo que el amor haría en esta circunstancia”, sin tantas aprehensiones a los resultados.
Por suerte, la práctica es simple, y solo requiere que la recuerdes a menudo, para que cada vez que tengas una oportunidad de hacer algo en servicio de otros (tenemos muchas oportunidades en el día para ello), lo hagas también con desapego a los resultados.
Esto es sólo una perspectiva. Ahora te pregunto a ti: ¿Cuál crees que es el yoga más importante? ¿Cómo lo practicarías en tu vida?
Te leo con gusto.
Con cariño,
Mijael


Muy interesante. Debemos trabajar mucho emocionalmente para lograrlo pero con amor todo se puede
De acuerdo!
Totalmente de acuerdo con tu artículo, Gracias por compartirlo y me afianza cada día que ese es el camino, anteponer el amor ante cualquier ego
Gracia gracias gracias
Abrazo Evita!