Quizás es obvio: si las bases de la estructura de tu cuerpo no está en orden, es difícil que el resto funcione de forma óptima.

Pero no necesitas que las columnas estén «rotas» o incluso torcidas para que tengan un efecto en tu cuerpo. Es suficiente que cambiemos la forma en que usamos al pie/tobillo, y el resto del rompecabezas empieza a cambiar.

Por ejemplo, mientras más usas tacones (y mientas más altos son), más dramáticos son los cambios en tu cuerpo:

 

Lo que más necesita el tobillo:

Esta es una visión simplificada, pero para efectos de este artículo, funcionará:

1) Movilidad hacia adelante y hacia atrás:

Es lo que más perdemos con el uso de tacones (pero sentarse por mucho tiempo podría también tener este efecto).

Si quieres saber si tienes suficiente movilidad, puedes hacer la siguiente prueba:

Para poder movilizar al tobillo, acá hay un par de ideas que espero puedas poner en práctica: 

2) Fuerza de un lado al otro

El tobillo suele sufrir de esguinces, comúnmente porque no tiene la capacidad de sostenerse estable de un lado al otro. Aunque hay trabajo de movilidad que podemos hacer para ganar rango de movimiento unido a la fuerza, como mucha gente tiene inestabilidad previa, acá hay sugerencias para estabilizar a tu tobillo que suelen ser más seguras:

¿Quieres una práctica completa?

Si deseas acceso a una práctica que moviliza y fortalece al tobillo de forma holística, tengo una disponible en la Membresía Akila. Por este mes, puedes obtener un trimestre entero por $9 dólares ($3 por mes), y acceder a prácticas para el abdomen, la espalda, y mucho más!