Durante una de mis primeras clases de Yoga, escuché a un hombre que cantaba con fuerza desde el cuarto de al lado.

Tenía una voz tan poderosa, que las paredes temblaban.

Me moría de la curiosidad, y tan pronto terminó la clase, fui a ver qué estaba pasando en el cuarto de al lado.

Me encontré con Bhagavan Das, que lucía así:

 

El grupo (que era grande) parecía estar teniendo una experiencia profunda de éxtasis mientras cantaban con él.

De ahí en adelante lo vi varias veces, pero confieso que no me sentía del todo cómodo cantando cosas que no entendía…

Esta es la foto de Bhagavan Das del libro “Be Here Now”.

Aún así, me dio curiosidad saber quién era… y pronto encontré que su nombre se hizo legendario en los años 60 porque su foto apareció en uno de los libros más importantes de los años 60, “Be Here Now”.

En ese libro, Ram Dass (uno de los profesores de meditación más famoso del mundo entero), escribió que Bhagavan Das le presentó a su Gurú.

Unos años más tarde, viviendo en otra ciudad, me encontré a Bhagavan Das caminando en la calle. El hombre mide casi dos metros. Tenía una túnica blanca. Me recibió con una sonrisa inmensa, y un abrazo.

Tenía un carisma que envolvía por completo.

Le pregunté qué hacía por allí, y me dijo que iba a enseñar un taller de Chakras. Me anoté al instante.

Pocas horas más tarde, el taller inició en un cuarto pequeño, con un grupo íntimo de unas 10 personas.

Bhagavan Das contaba historias. Cantaba. Nos llevaba por un recorrido no solo de los Chakras, sino de experiencias místicas en la India, en sus meditaciones…

Sentía que estaba frente a un místico verdadero, y su “shaktipat”, o energía espiritual, era tan poderosa, que salí del taller flotando en una nube.

Por un par de días me sentía inspirado. Lleno de luz, de amor.

Encuentro con la realidad

El Dr. Eden y yo, durante el festival

En el año 2003, junto con uno de mis mejores amigos (el Dr. Eden Goldman), organizamos un festival anual que se llamaba Karmapalooza.

Ese año invitamos a Bhagavan Das junto con otros artistas, como parte de la celebración del festival.

Estábamos muy emocionados por su presencia. Poder pasar tiempo con él… qué honor!

Pero el cambio de percepción fue dramático. Ahora me tocaba verlo “detrás de la cortina”.

Y todos sus defectos, muy humanos y normales, salieron a relucir.

Este hombre estaba tan iluminado como cualquiera otro que yo haya visto.

Si eso era así… cómo podría explicar mi experiencia un año atrás, en el taller de Chakras?

Consideré las siguientes posibilidades:

1. Se puede tener energía espiritual sin “ser espiritual”.

En pocas palabras, no es necesario ser una persona moral, para poder lograr el tipo de energía que tiene la capacidad de elevar a otras personas.

Esto sería un tanto difícil de tragar, porque me encantaría que este tipo de habilidades sean conferidas solamente a aquellos que han logrado un desarrollo moral al menos tan alto como el de sus poderes.

Pero tomando en cuenta la gran cantidad de Gurús que son famosos por este tipo de poderes, pero han pasado a la infamia por su comportamiento antisocial, creo que es una posibilidad perfectamente razonable.

2. Proyectamos en otros nuestra propia luz.

Esta segunda explicación me parece mucho más lógica, y honestamente más útil.

Más útil, porque me permite explicar algo que he visto en muchas ocasiones. Los seres humanos proyectamos lo que queremos ver en otros, y con frecuencia lo encontramos.

Esto explica por qué es tan fácil confundir a una persona que luce y canta como Bhagavan Das, por alguien iluminado.

Explica incluso por qué el proceso de enamoramiento es tan engañoso, y por qué luego de un tiempo sentimos tanta decepción cuando la proyección cesa, y empezamos a ver a la gente tal cual y como es.

Y explica por qué, sobre todo en el caso de los Gurús, a los que vemos típicamente por poco tiempo, rodeados de seguidores, hablando elocuéntemente desde una tarima… es tan fácil esa proyección.

Al fin y al cabo, queremos con toda nuestra alma creer que estos seres poseen una iluminación tal, que es capaz de elevar a todos los que estén a su alrededor.

Y aunque me puedo imaginar que haya Gurús que en efecto tengan ese poder más allá de nuestra proyección, casi nunca la necesitan. Nosotros podemos hacer todo ese trabajo por nuestra cuenta.

El problema es que pone a todos los seguidores espirituales en un espacio demasiado vulnerable.

Hablaré más de esto en otro artículo.

Mientras tanto… recuerda que toda la luz que buscas en otros está también dentro de ti.

Y que si tienes el poder de proyectar en otros de ese modo para elevar tu estado de consciencia, seguramente sería muy poderoso expandir y usar esa luz dentro de nosotros para fines positivos.

Con cariño,

Mijael

Comparte con el mundo

Si la información te resulto de utilidad no olvides compartirla