Los mandalas representan básicamente un círculo, la forma perfecta, «la unión de lo eterno», la base de la geometría sagrada que compone la creación, lo Divino, nuestro propio ser…

Si observamos detenidamente podríamos notar que el Sol, la Luna, los planetas, el esquema de los frutos, las flores, los árboles, incluso los átomos están formados por círculos.

 

Los mandalas son un lenguaje visual que tienen su origen ancestral en la India, pero a través del tiempo han sido adaptados por diferentes culturas en todo el planeta, entre ellas el Janaismo, Tantrismo, Hinduismo y el Budismo, entre otras.

El nombre «mandala». hace referencia al sánscrito, en tibetano es KYLKHOR (KYL: centro, KHOR: círculo), literalmente «el centro de los alrededores».

Definitivamente los monjes budistas del Tibet se llevan el premio con sus mandalas de arena, los cuales son confeccionados con un polvo de mármol o arena de playa teñidos, y un instrumento en forma de cono hecho con cobre, llamado «chak-pur».

Con este instrumento y una barra de cobre que se frota suavemente, se genera una vibración que hace que la arena salga poco a poco para crear hermosas figuras, que componen todo un símbolo sagrado.

Esto se realiza como una forma de meditación, donde se invocan a los seres iluminados a ser testigos y se les hace una petición, comoo por ejemplo contrarrestar enfermedades, traer paz a la tierra y armonía a un lugar determinado.

Al finalizar la ceremonia los mandalas se destruyen como símbolo de liberación de los apegos, aceptación de la impermanencia, soltar el sufrimiento… Parte de la arena es repartida a las personas que presenciaron la ceremonia como una bendición, y la otra parte de la arena se lanza a un río para que llegue toda esa energía al mundo entero.

 

Actualmente, los mandalas se han popularizado por los beneficios que aportan a nuestro ser cuando los diseñamos o pintamos. En cualquier parte del mundo seguramente te encontrarás con algún libro que traiga mandalas para pintar (incluso en el super mercado).

De hecho en nuestro instituto tenemos diseños de mandalas y creyones a la disposición para que nuestros visitantes puedan conectarse a su ser creativo y relajarse mientras esperan ser atendidos…

 

El Poder de los Mandalas

Podemos destacar que:

  • Al diseñar y colorear nuestro propio mandala, hacemos un viaje a nuestra esencia, iluminando zonas del camino que hasta ahora habían permanecido ocultas, permitiendo que despierte nuestra sabiduría interna.
  • Aumentamos nuestra concentración, nuestra energía positiva, entramos en un estado de meditación activa que despierta los sentidos y expande la mente y la memoria.
  • Nos permitimos centrarnos cuando sufrimos alguna alteración nerviosa, nos relajamos y encontramos paz en medio de las dificultades cotidianas.
  • El mandala es una recreación del universo dentro del círculo, produce un estado de paz en quien lo diseña y colorea, o simplemente lo contempla.

 

No es lo mismo diseñarlo desde cero que pintar un mandala creado por otra persona. Les invito a explorar y a expresar a traves de esta ancestral y maravillosa técnica de autosanación!

Ya creaste tu propio mandala?

Bendiciones!

María Fernanda Rincón