El otro día explicaba en una clase qué es el OHM (tiene que ver primordialmente con lo divino). Pero siempre que hago este tipo de alusiones a un grupo de principiantes me genera temor, porque cuando uno se refiere a “lo divino”, cada quien se imagina algo distinto.

Muchas de las personas asocian “lo divino” con Dios, y la noción de Dios es diferente para cada uno. En algunas ocasiones tras mi explicación, algunos alumnos me han dicho “Yo no creo en Dios”.

Al indagar un poco más y preguntar ¿A qué te refieres cuando dices que no crees en Dios? La respuesta más habitual es “Yo no creo que exista un señor de barba blanca, que viva en el cielo, y cuya ocupación sea juzgarme, y decirme si de acuerdo a su criterio merezco ir al cielo, o al infierno”

A lo que mi respuesta es: Si esa es tu manera de creer en Dios, yo tampoco creo en Dios.

 

Un Dios de mil caras

Estuve escuchando una conversación con un señor que se llama Reza Aslan, quien ha escrito muchos libros acerca de las religiones. Y en su último libro declara que la pregunta de si existe o no Dios es un tanto irrelevante.

Es irrelevante porque no aclara de ningún modo a qué nos referimos cuando decimos “lo divino”, o Dios. Y hay un montón de matices que no están disponibles si la pregunta está hecha de un modo binario de “sí o no”. 

Pero si en vez de preguntar si crees en Dios o no, preguntas:

¿Qué es divino o trascendental para ti?

¿Cómo describes aquello que no puedes explicar, y en lo que quizá aún no tengas palabras, definiciones o creencias muy establecidas?

¿Qué es lo que te hace cuestionar lo que crees y lo que sientes?

 

 

Personalmente, creo que la conciencia no está limitada solamente a las cuatro paredes de tu cabeza. Aunque eso no implica la presencia de un Dios per se, que tiene las cualidades de castigarte o darte premios, sí manifiesta que la conciencia va más allá que lo que podemos ver, tocar y sentir.

En particular esa es la creencia del yoga, que es teística en su filosofía. Pero el declarar que es teística, es decir, que acepta que hay un Dios, no expresa mucho si estás acostumbrado a la versión de Dios de las religiones Judeo-cristianas.

El Dios de Patanjali es una consciencia que no tiene origen, ni final; es omnisciente, omnipresente, y “no tiene ni causa, ni consecuencia”. A pesar de su similitud en muchos de sus aspectos con otras religiones, esta última parte de causa y consecuencia es donde se separa de la mayoría.

Yo interpreto esas palabras del siguiente modo: ese no es un Dios que puede o quiere lidiar con mis problemas personales.

No es un Dios al que le puedo rezar y pedir favores, y no me va a castigar porque no hice lo que él o ella quería.

La idea de él o ella en esta visión de divinidad sería un tanto absurda, porque una conciencia universal no tiene cualidades dualísticas de él o ella.

Como puedes ver es mucho más enriquecedor pensar en lo Divino en términos más sutiles, y que permitan alternativas amplias de entendimiento.

Esta forma de abordar la pregunta acepta que todos tenemos una forma de pensar y creer en Dios, que puede ser muy variada. Y acepta que nuestra creencia, no podemos proclamarla con certeza.

En la misma entrevista con Aslan, él afirma que cualquier persona que es sincera consigo misma, tiene la humildad de reconocer que sus creencias son solo eso, sus creencias, por más evidencia que haya visto en su vida de la presencia de Dios.

De igual manera hay tantas otras personas en el mundo con otras creencias, que también dicen tener evidencia en su vida de la presencia de un Dios que se muestra de un modo distinto. Esto implica que al menos posiblemente, la mía sea solamente una versión de la verdad.

Del mismo modo considera que hoy en el mundo todas las religiones tienen menos de 5000 años, muchas de ellas menos de 2000 años. Si Dios tiene muchos miles de millones de años, nuestra visión de Dios, viniendo de un ser humano tratando de entenderlo, es limitada

Inclusive, más allá de Dios, podemos también preguntar ¿Cómo te aproximas a esa visión de una vida alineada con eso que tú consideras divino, incluso si en vez de Dios, le llamas bondad, amor, o generosidad?

Es así como creo que cantar OHM tiene mucho más significado personal, y es así como el yoga deja de ser una religión, un culto, y empieza a ser algo un poco más moldeable a: ¿cómo quieres aproximarte al yoga?, ¿cómo quieres adaptarlo a  tu manera de creer en Dios?.

Creo que es más útil teniendo en cuenta que no todos los que entramos al salón tenemos la misma creencia; sino todo lo contrario, cada vez hay más pluralidad y diferencias en nuestra manera de aproximarnos a Dios, incluso dentro de la misma religión.

 

Con cariño,

Mijael.