“Tengo que decir que me gusta el fútbol americano, pero no lo miro. {…}. Se me hace difícil no verlo, porque a mí me gusta el deporte. Pero es una cuestión moral para mí. Si la gente está muriendo y enfermándose mentalmente por un deporte, lo pienso como haber participado en la observación de gladiadores. Y no puedo hacerlo. Es sólo una – es una elección personal. No espero que se convertirá en decisión para otras personas. Pero es una decisión personal”.

Este es un extracto de una entrevista fenomenal con Mahzarin Banaji, profesora de Ética Social en el departamento de psicología de la Universidad de Harvard.

Tengo que admitir que, a pesar de que no tengo aprecio el fútbol americano, puedo ver el boxeo. Puedo sentir la emoción, y apreciar las habilidades, incluso la gracia que algunos boxeadores llevan al deporte.

Presentado de esta manera, la violencia puede ser bastante estimulante. Razón por la cual las películas de terror son tan populares hoy en día.

 

Por qué nos gusta la violencia?

Parece que estamos respondiendo a una parte muy instintiva de nuestra naturaleza. Nuestro cerebro se siente como si estamos en el medio de la acción, y consigue una descarga de adrenalina, noradrenalina, testosterona y cortisol, mientras estamos en la comodidad de un sofá en casa.

Este cóctel químico puede ser muy adictivo, y podría explicar por qué más de la mitad de los 10 videojuegos más vendidos del 2015 fueron violentos.

Sin embargo, los cambios hormonales y psicológicos no se han entendido realmente por la ciencia todavía. No hay teorías predominantes, y podemos estar a décadas de distancia de averiguar el atractivo de la violencia, pero si quieres ir más profundo en cuanto al por qué, aquí está un artículo que le da 8 teorías posibles.

 

TU CEREBRO DURANTE LA VIOLENCIA

 

Puede que no sepamos por qué … pero estamos empezando a entender que la violencia que vemos tiene un efecto profundo en nuestra psique.

Por ejemplo, en un estudio realizado por James B. Weaver, III y Dolf Zillmann, los participantes se dividieron en dos grupos: uno vio 4 películas en las que el conflicto se resolvió por el protagonista con uso de violencia, a veces de forma injustificada. El otro grupo vio películas como “Driving Miss Daisy”, donde el conflicto se resolvió con medios no violentos.

En el 4º día, se pidió a los estudiantes que hagan una prueba, supuestamente sin relación con el estudio: A medida que llevaban a cabo esta prueba, algunos fueron tratados con neutralidad otros de forma abusiva por un asistente de investigación. Justo después de eso, se les puso en una posición en la que podrían causar daño a este asistente (venganza!).

Cada persona que fue tratada de forma abusiva por el asistente estaba dispuesta a “darle su merecido”. Pero en el grupo que no fue provocado, adivina cuál grupo era más propenso a la agresividad con el asistente de investigación?

Lo adivinaste: el grupo que vio películas violentas. La investigación fue bien diseñada, y los resultados no solo fueron estadísticamente relevantes, los efectos en el grupo sin provocación fueron sorprendentes para los investigadores.

Otro estudio de la Universidad de Macquarie encontró que los niños que veían películas violentas eran más propensos a ver el mundo como un lugar “antipático, malicioso y aterrador”.

 

¿PUEDES SER UN OBSERVADOR CONSCIENTE DE LA VIOLENCIA?

 

Un yogi violento.

Los Yoguis están interesados en la elevación de su conciencia. La sección anterior sugiere suficiente evidencia como para restringir considerablemente nuestra dieta de violencia al mínimo.

Entiendo que hay grandes obras de arte que incluyen una gran cantidad de agresión. Más allá del entretenimiento, estoy seguro de que algunos de ustedes pueden hacer una lista de las películas, pinturas, libros o canciones que incluían la violencia, pero fueron capaces de cambiar su vida de una manera positiva. Pero en la balanza … estamos consumiendo demasiada violencia?

Podría valer la pena mencionar que ninguno de los estudios eran específicos para el fútbol americano o el boxeo. Las investigaciones están típicamente interesadas en los efectos que estos deportes tienen sobre los atletas, no en los espectadores.

Y los estudios en este sentido son abrumadoramente negativos: la mayoría de los boxeadores y jugadores de fútbol van a sufrir mucho por haber escogido esos deportes.

Esto me lleva a la cuestión planteada por la cita al principio de este artículo, donde la Dra. Banaji reconoció que sus razones para no ver violencia estaban vinculados a algo importante más allá de los efectos sobre su psique: votamos con lo que elegimos para mirar.

Cuando vemos algo en los medios, estamos motivando a los creadores de dicho contenido a crear más de lo mismo.

Animar a la gente a golpear su cabeza es un precio alto que podría no estar en el mejor interés de la sociedad en general.

Esto puede plantear importantes problemas morales para aquellos de nosotros que queremos fomentar la paz, la salud y el bienestar en el mundo.

¿Qué piensas?

 

photo credit: World Olympic Qualification Event Baku 2016 – Finals via photopin (license)