Hace un par de meses, una profesora comentó en uno de mis reels esto:
Una parte de mi piensa “Qué bonito confiar tanto en algo”. O en alguien.
Pero luego me entra la duda: ¿Será que leyó los libros clásicos del Hatha Yoga?
Ojo, yo amo el yoga. Me ha dado estabilidad, presencia, y me ha ayudado a encontrarme a mí mismo cuando andaba más perdido que influencer sin Wifi.
Pero de ahí a pensar que el Yoga nunca ha encontrado contradicciones con la ciencia… reconozco que eso me suena más a fanatismo religioso que a conocimiento y pensamiento crítico.
Entonces hoy quiero hablarte de algunas perlitas que aparecen en los textos clásicos del Hatha Yoga, como el Hatha Yoga Pradipika, la Gheranda Samhita y la Shiva Samhita. Tres libros que, si bien son tesoros históricos, también contienen ideas que hoy en día nos dejan así:
¿Qué opinaría la ciencia moderna de estas prácticas?
1. El enema yogui (Vasti):
Imagínate meterte en un lago, insertar un tubo por el ano (¡sin anestesia, claro!) y usar la musculatura del esfínter para absorber agua para limpiar el colon… para que, por supuesto, puedas purificarte.
Creo que cualquier gastroenterólogo te diría: “Eso no es purificación, es una cita con la salmonella.” El riesgo de infecciones bacterianas o virales no es la única razón, si piensas que los enemas modernos en una clínica son mejores.
En realidad, un colon demasiado limpio tampoco es ideal. Sabemos hoy en día que la microbiota es muy importante, y la limpieza innecesaria y muy profunda puede hacer más daño que bien.
2. Lo amargo no, lo dulce sí
Según el Hatha Yoga Pradipika (uno de los textos más importantes del Hatha Yoga), no debes comer: los amargos, ácidos, picantes, salados, picantes, vegetales verdes (excepto los prescritos), aceite, sésamo y mostaza, alcohol, pescado, carnes, cuajada, suero de leche, frijol de caballo, tortas de aceite, asafétida y ajo.
En esa lista hay varias cosas que hoy en día reconocemos como increíblemente sanas. Pero… eso no es todo:
Según ese texto, los alimentos más propicios para los yoguis son: cereales integrales, el trigo, la cebada, la leche, el ghee, el azúcar moreno, el azúcar acaramelado, la miel, el jengibre seco, pepino, cinco vegetales, legumbres mungo y similares, y agua pura.
Hoy en día consideramos a varios de esos alimentos como poco sanos, algunos producen alergias considerables… no es exactamente lo que la ciencia moderna considera una buena dieta.
3. “Succión uretral” (Vajroli Mudra):
Aunque la mayoría conoce este mudra simplemente como activar los músculos del piso pélvico, en sus estados más avanzados, la idea es absorber líquidos por el pene. Yo sé, quizás ya tienes suficiente…
Pero por si acaso: succionar líquidos con el pene, aunque posible, aumenta considerablemente los riesgos de infección para todo el tracto urinario.
Tomando en cuenta las recomendaciones de que el líquido absorbido sea los que provienen de la vagina de una mujer, y que luego de hacer esto la indicación es embarrar a los genitales con caca de vaca quemada… Qué, no me crees? Haz tu propia búsqueda, verás que no te miento.
Si el objetivo principal del Yoga es la iluminación, realmente no entiendo bien de qué modo esto ayuda.
4. Cortarte el frenillo de la lengua (Khechari Mudra):
Para que la lengua llegue a tocar el espacio entre las cejas por dentro del cráneo. No, no estoy exagerando.
En teoría, al hacer esto puedes alcanzar estados elevados de conciencia.
Por si acaso: no es posible tocar esa parte de tu cabeza con la lengua de ese modo. En la práctica, podrías terminar con una infección, hemorragia, dificultad para comer o hablar, y cara de “¿por qué hice esto en vez de meditar 10 minutos al día?”
¡Espera, todavía hay más!
Más allá de los métodos extraños, están las promesas milagrosas. Y ahí es donde la cosa se pone aún más interesante.
1. “Haz Padmasana (el loto) y desaparecerán todas tus enfermedades.”
Ojalá. El sistema de salud colapsaría (menos las operaciones para las rodillas, esas sí serían populares, porque esa postura no es apta para la mayoría de la población).
2. “Practica Viparita Karani y revertirás el envejecimiento.”
Esto sí que lo intentamos todos: piernas arriba contra la pared, a ver si desaparecen las arrugas. Spoiler: no funciona para eso (aunque tiene otros beneficios).
3. “Si haces Sitkari Pranayama te volverás irresistible para las yoginis.”
Esa respiración se hace inspirando por la boca con la lengua en forma de U. El contrario sería sacar el aire con la boca casi cerrada (silbar), y es igual de efectivo.
Entonces… ¿todo esto invalida el yoga?
¡Para nada! De hecho, lo vuelve más humano. Más interesante.
El yoga no es perfecto, y no tiene por qué serlo. Es una tradición viva que ha evolucionado, y que —como todo lo que tiene miles de años— tiene aciertos brillantes y errores o exageraciones simpáticas. Algunas técnicas ancestrales siguen siendo oro puro. Otras, quizás, mejor dejarlas en el museo con una nota que diga: “No intentar en casa.”
La fe ciega en cualquier cosa (aunque venga envuelta en sánscrito y olor a incienso) no es espiritualidad. Es comodidad disfrazada. Es evitar el pensamiento crítico en nombre de la tradición. Y eso, en mi humilde opinión, no es muy yogui que digamos.
Así que la próxima vez que alguien diga que el yoga nunca se equivoca, puedes contarle de la lengua cortada, los enemas acuáticos o la succión misteriosa por donde el sol no brilla.
Y después, con una sonrisa, recordarle que el verdadero yoga no es repetir fórmulas antiguas sin cuestionarlas, sino usarlas como punto de partida para una conciencia más lúcida, compasiva y honesta.
Namasté, pero con criterio.
¿Te gustó? ¿Te reíste? ¿Te indignaste? Cuéntame en los comentarios, que esto del yoga da para mucho más que un perro boca abajo.
Mijael

