La dopamina es la forma en que tu cerebro te estimula a hacer más de lo que considera biológicamente positivo.

Hace mucho tiempo, cuando encontrar calorías era muy difícil, tenía sentido que los alimentos altos en grasa o azúcar (calorías!) te dieran mucho placer.

El problema con este sistema es doble:

  1. La dopamina tiene un sistema que incluye dolor para poder nivelarse.
  2. Tenemos demasiado acceso a todo lo que nos da placer.

En este artículo voy a compartir contigo de qué forma la regulación de esta hormona está relacionada con el concepto de “tapas” en el Yoga, por qué es más relevante hoy en día que en ningún otro momento de la historia humana, y cómo puedes usar este concepto para ayudarte a regular comportamientos adictivos y tener una vida más plena a largo plazo. 

El sistema de regulación de dopamina: placer y dolor como subi-baja.

Todo lo que sube tiene que bajar. En nuestro cuerpo, luego de segregar dopamina por alguna actividad placentera, tu cerebro emite una sensación que va desde incomodidad hasta dolor (dependiendo del individuo y del nivel de adicción).

Luego de eso, tu cuerpo regresa a un estado de homeostasis, o equilibrio.

En ese sentido, mientras más alta la subida, más duro se siente también la bajada. ¿Recuerdas como el chocolate aumenta tu dopamina en un 50%? Las anfetaminas la aumentan en un 1000%, y por eso al dejarlas, la sensación de malestar es enorme, y hace mucho más difícil la rehabilitación.

Hay algo que suele complicar todavía más este cuadro: mientras más repites la actividad que te generaba placer, menos dopamina segregas. Eso implica que en muchos casos necesitas más de aquello que te causaba placer para lograr la misma sensación que antes.

 

Esto es intuitivo: si comes chocolate 3 veces al día, te será menos placentero el comerlo que si lo comes una vez por semana.

De ese modo, la hormona que antes nos ayudaba a sobrevivir… puede convertirse en letal, o al menos, considerablemente nociva para nuestro bienestar.

El factor de comodidad en la adicción

No pretendo reducir el tema de la adicción (que merece libros), a un artículo o un párrafo. Mucho menos decir que con un poco de «tapas» podrás combatir cualquier adicción.

Pero… lo que voy a exponer aplica para muchos de nuestros comportamientos adictivos, que se convierten en obstáculos considerables para nuestro bienestar físico emocional y espiritual.

Además, es parte de la ecuación en nuestra capacidad de ahorrar para el futuro, de lidiar con el cambio climático… sus ramas son amplias y su impacto profundo.

La mayoría de los humanos vivimos vidas considerablemente más cómodas que las que vivían reyes hace tan solo unos cientos de años.

Tenemos mucho más dominio de la temperatura, del dolor, y hasta del esfuerzo. Y aunque no tengo nada en contra del aire acondicionado, una ducha con agua caliente o las aspirinas, todos estos avances implican que somos cada vez más sensibles a la incomodidad.

Nos hemos acostumbrado a un mundo que en gran medida se acomoda a nuestra necesidad de confort, y eso implica que cuando estamos incómodos, buscamos algo que nos alivie… ¡domapina! 

Dopamina en todos lados, todo el tiempo.

El problema no es tanto la hormona.

Hoy en día, las comidas que más segregan dopamina suelen ser las más económicas, disponibles y fáciles de consumir. Las compañías de redes sociales pagan sumas exorbitantes a expertos que saben exactamente qué “botones mentales” apretar para segregar el máximo de dopamina posible en nuestros cerebros.

Drogas, pornografía, videojuegos y sitios como Netflix no se quedan atrás… con relativamente poco dinero y esfuerzo, podemos consumir cosas que nos dan placer, y que reducen constantemente todo aquello que suele darnos verdadera felicidad a largo plazo: tiempo de calidad en compañía de gente querida, ejercicio, tiempo en la naturaleza, etc.

 

Al estar constantemente bombardeados por dopamina todo el tiempo, no es realmente una sorpresa que tengamos también la tasa más alta de ansiedad y depresión que jamás hayamos vivido como especie, a pesar de vivir en el período de mayor paz y abundancia de nuestra historia.

Es por eso que considero al concepto de Tapas que presento a continuación tan relevante hoy en día.

Tapas: ¿dopamina en reversa?

En el Yoga, el concepto de “Tapas” (literalmente calor) suele ser traducido como “austeridad” o “disciplina, y es tan importante, que en el libro clásico del Yoga, Los Yoga Sutras de Patanjali, tapas es una de las tres partes de la “acción yógica” (Kriya Yoga).

En la época en que este libro fue escrito, la mayoría de los yoguis vivían una vida monástica llena de austeridades y mortificaciones de todo tipo. Hoy en día todavía puedes ver este tipo de prácticas: personas que mantienen el brazo levantado por años, ayunos severos, o votos de silencio absoluto.

Pero si tapas significa literalmente calor, yo comprendo este concepto como las actividades que causan “fricción”, y que de algún modo nos ayudan a construir resiliencia.

Los siguientes son mecanismos que propongo podrían ayudarnos a nivelar los efectos perjudiciales de la dopamina que presentan nuestra vida moderna.

1) Estrés físico:

El ejercicio (de cualquier tipo), baños de agua fría, saunas, y ayunos intermitentes… todas estas formas de estrés positivo generan norepinefrina, serotonina y… ¡dopamina!

La combinación de estas hormonas produce una cascada de efectos positivos que no se ven cuando segregamos únicamente dopamina moviendo los dedos en el celular. El ejercicio ha demostrado ser una excelente “medicina preventiva” para aliviar la ansiedad y la depresión.

2) Meditación y respiración:

Cualquiera que ha intentado meditar sabe que “hacer nada” toma considerable esfuerzo. Eso implica la fricción de tapas que mencioné previamente, y la meditación y la respiración han demostrado ampliamente ser fuentes de juventud, salud y bienestar físico y emocional.

Además, aumentar la autoconsciencia puede hacernos más conscientes de lo que dispara nuestros comportamientos adictivos, y nos permite separar un poco estos estímulos de nuestras reacciones impulsivas.

3) Aprender algo nuevo:

Aprender una nueva habilidad o resolver un problema difícil genera un estrés positivo parecido al del ejercicio físico. Si alguna vez has visto a alguien tratando de recordar algo aprendido, verás que en su cara hay verdadero esfuerzo que nos suele hacer sentir más plenos (en particular cuando aprendemos algo que nos gusta).

Conclusión:

La disciplina encausada en actividades saludables o de crecimiento personal suele presentarnos una oportunidad de vencer cierta “inercia negativa”. El siempre hecho de superar ese desafío nos ayuda a liberar dopamina de un modo sostenible, y que hace más fácil continuar esas actividades positivas.

Cuando participamos en actividades que liberan niveles sostenidos (y moderados) de dopamina, desarrollamos resiliencia, valor y determinación.

Además, cuando practicas las formas de tapas que sugiero, aprendes a tolerar la incomodidad y superar los desafíos, y construyes las vías neuronales asociadas con la resiliencia, la motivación y el autocontrol. Estas vías neuronales pueden ayudarnos a resistir la tentación de actividades adictivas y participar en comportamientos más productivos y saludables.

¿Cuáles son tus formas favoritas de practicar tapas?

Te leo abajo,

Con cariño,

Mijael

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